Top 7 mejores herramientas en la mediación de familia
Autores: Valentina Lucia Dorra Pastorino y Gabriel Alejandro Arnold
Año: 2023
Contactos: valedorra@outlook.com (Linkedin) | gabriel.arnold@escuelasanjose.edu.ar (Linkedin)
Quienes deseen realizar una publicación deberán comunicarse a bitacoralegalenaccion@gmail.com
El tema desarrollado versa sobre las herramientas utilizadas en las mediaciones dentro del derecho de familia. El enfoque metodológico utilizado es cualitativo, caracterizado por ser un método enfocado en la comprensión profunda de los comportamientos y elecciones de las personas.
A partir de cada una de las etapas de mediación: Introducción – Apertura; Presentación del problema; Reformulación del conflicto; Opciones y Alternativas; Posible Acuerdo y Seguimiento, analizamos cuál herramienta satisface mejor los principios de la mediación, determinando un orden valorativo.
Los resultados obtenidos son fruto de reflexiones realizadas con el cuerpo de mediadores, luego de finalizar cada encuentro de mediación. A partir de esto y del conocimiento obtenido durante el estudio de Mediación I, II y III, concluimos que la utilización de estas herramientas mejora en gran medida los resultados de las mediaciones realizadas, a partir de que posibilitan y facilitan el diálogo y la comprensión, tanto de las partes como de los mediadores.
La finalidad del presente trabajo es reconocer y, principalmente, destacar los recursos con que cuenta el mediador a la hora de desempeñar su tarea, las cuales pueden ser omitidas en el desarrollo del proceso.
La mediación como método de resolución alternativo de conflictos se caracteriza por ser autocompositivo, ocupando un rol fundamental la voluntariedad de las partes; confidencial y neutral, donde el rol de los mediadores está regido por el principio de imparcialidad, siendo su principal función propiciar un espacio de diálogo y confianza, a fin de que sean las partes involucradas quienes determinen la mejor solución a la situación conflictuada.
En los meses de junio, julio y agosto del año 2023 realizamos las prácticas de campo, correspondientes a la normativa de Práctica Profesional Supervisada VIII, en el CEGAG (Centro Escuela de Gestión Adecuada de Conflictos), comandado por la profesora, magíster en Mediación y formadora de formadores, Sara Curi. Ella coordina un equipo de mediadores, conformado por profesionales.
En el desarrollo de las mismas presenciamos múltiples mediaciones correspondientes al área del derecho de familia, con la modalidad de co-mediación (dos mediadores). Con ayuda de la profesora Curi, nuestros conocimientos adquiridos a partir del estudio de las materias de Mediación I, II y III dictadas en la Facultad de Derecho de la UNCuyo y las reflexiones realizadas post mediaciones, advertimos algunos puntos importantes y, por esto, consideramos que estas son las herramientas más útiles al momento de llevar a cabo una mediación.
Nos parece importante recalcar la utilidad de la mediación y sus herramientas dentro del ámbito del derecho de familia, puesto que se caracteriza por su capacidad de alivianar tensiones, mayor protección del interés superior del niño y el esfuerzo en la búsqueda de puntos de conexión e intereses comunes entre los involucrados.
También queremos resaltar la diferencia de este trabajo con otros similares haciendo hincapié en la obtención de información a través de nuestra experiencia observando al cuerpo de mediadores. Al ser un centro escuela se realizaba un feedback al finalizar cada una de ellas y con la presencia de Sara Curi mejoramos, pulimos y pensamos en estas herramientas de una forma práctica para la implementación en las mediaciones de familia que pueden ser extrapoladas a otros tipos de mediaciones. Durante la experiencia, planteamos esto de una forma práctica, puesto que sentimos que es más enriquecedor que una simple teoría escrita.
Por todo esto, nuestro principal agradecimiento es hacia la profesora y mentora, Sara Curi, quien desde el primer momento nos enseñó y guió durante estos meses. También queremos expresar nuestro agradecimiento a todo el equipo de mediadores, conformado por: Sebastián Musolino, Marcia Arcajo, Marlene Ferreira, Daniela Castro, Paula Solanes, Mario Aguilera, Sebastián Zoppis, Romina Carla Diego, María Elena Olguín, Verónica Zapata, Mónica Starkloff, Liliana Córica, Vanina Giuberti, entre otros.
El objetivo principal del trabajo es establecer la importancia de las distintas herramientas con que cuentan los mediadores para llevar a cabo su tarea.
A partir de este estudio y análisis, jerarquizamos a las mismas por orden de utilidad e importancia, de acuerdo a las observaciones y reflexiones que realizamos.
Específicamente buscamos:
Promover la continuación de las prácticas profesionales en “territorio”.
La reflexión de los mediadores y alumnos al momento de usarlas.
Al dar comienzo a una sesión de mediación, lo común es que los mediadores se presenten y las partes igual, luego se procede a leer el protocolo correspondiente, el cual contiene indicaciones acerca del proceso de mediación y sus características fundamentales. Once que las partes han firmado el protocolo, se les solicita que relaten el motivo que las ha llevado a esta instancia. Precisamente en este punto es donde a menudo se comete un error, ya que las partes tienden a relatar el conflicto desde su propia perspectiva, omitiendo muchos datos que son desconocidos para los mediadores, y eso suele entorpecer la comprensión del relato.
Para llevar a cabo una mediación eficaz es esencial que el mediador tenga una comprensión completa de cómo está estructurada la relación entre las partes desde un principio. Por lo tanto, antes de que comience la narración del conflicto en sí, es altamente recomendable realizar una serie de preguntas preliminares. Estas preguntas preliminares pueden incluir:
¿Cuántos hijos tienen en común?
¿Cuáles son sus nombres y edades?
¿Tienen hijos de relaciones anteriores o posteriores?
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que dejaron de ser pareja?
¿Actualmente están en una nueva relación de pareja?
¿Trabajan?
¿En qué trabajan?
¿Con quién viven actualmente?
Estas preguntas preliminares, por dar algunos ejemplos, proporcionan al mediador una visión más completa de la situación y las dinámicas familiares en juego, sin tener que interrumpir el flujo de la narración. Además, permiten al mediador contextualizar la historia que las partes están a punto de compartir.
El hecho de tener esta información le permite al mediador abordar el relato con una comprensión más profunda, comprendiendo las relaciones familiares, las responsabilidades parentales y las circunstancias laborales, lo que le permite facilitar una mediación más efectiva y así dirigir las preguntas de seguimiento de manera más informada. En última instancia, esta práctica contribuye a un proceso de mediación más eficiente y enriquecedor para todas las partes involucradas.
Por otro lado, puede suceder que estas preguntas aporten a la mesa información extra, es decir que a través de ellas salga a la luz que el tema a tratar es no mediable. Así, esto les permite a los mediadores darle fin a la mediación.
En consonancia con lo mencionado previamente acerca de la exploración en el proceso de mediación, la cuestión de la legitimación desempeña un papel central. La legitimación se convierte en una herramienta poderosa cuando se busca fomentar la comprensión mutua y avanzar hacia la resolución de un conflicto. Sin embargo, es esencial complementar esta estrategia con la advertencia a las partes de que no necesitan ni deben convencer al mediador de su propia virtud o de que el culpable es exclusivamente la otra parte, aclarando que el mediador no tomará una decisión respecto al conflicto, ya que no cumple un rol de juez. En lugar de esto, el enfoque debe estar en comprender y trabajar en los intereses subyacentes.
La legitimación en su esencia permite a las partes alejarse de sus posiciones iniciales y adentrarse en una exploración más profunda de sus necesidades e intereses. Para lograrlo, los mediadores desempeñan un papel crucial al brindar refuerzo positivo. Esto significa reconocer y validar cada aspecto positivo que las partes presenten durante la mediación. Estos aspectos pueden surgir de la parte A al hablar de sí misma o, aún mejor, de la parte B al reconocer aspectos favorables en la parte A. Cuando una parte muestra aprecio por la preocupación o la dedicación de la otra para encontrar una solución, se crea un ambiente propicio para la comprensión y la colaboración.
En aquellos casos donde no se logren estos reconocimientos positivos entre las partes, siempre es posible recurrir al reconocimiento del simple hecho de que ambas partes han decidido participar en la mediación. Esto es, recordar a ambas partes que están allí de manera voluntaria y que han dado un paso significativo hacia la resolución del conflicto. Esto les permite ver que el otro también está comprometido en encontrar una solución, lo que puede reducir la hostilidad percibida y abrir espacio para la cooperación.
En resumen, la legitimación es una herramienta poderosa en la mediación ya que permite a las partes abandonar posiciones rígidas y enfocarse en intereses mutuos, ayuda a generar la confianza, no solo en el proceso, sino también en la figura del mediador y en sí mismos, lo que desencadenará que los mediados se sientan más involucrados y contribuyan a fomentar una “revalorización” de la propia valía personal y de la capacidad de afrontar y resolver problemas.
Los mediadores desempeñan un papel crucial al proporcionar refuerzo positivo, valorando aspectos favorables de ambas partes y recordando el compromiso voluntario de las partes con el proceso de mediación. Esta combinación de factores crea un ambiente propicio para la comprensión y la colaboración, esenciales para alcanzar una resolución efectiva del conflicto.
En relación con el punto anterior, es fundamental comprender que una mediación exitosa no se mide exclusivamente por la consecución de un acuerdo final. Liberarnos de la noción de que la única meta exitosa es un acuerdo nos permite adoptar un enfoque más flexible y efectivo en el proceso de mediación. Es esencial comprender que el éxito de una mediación también radica en otros resultados valiosos que pueden surgir, incluso si no se alcanza un acuerdo formal.
La idea de no forzar la mediación es crucial en este contexto. Cuando los mediadores y las partes involucradas en el conflicto comprenden que el mero hecho de abrir canales de comunicación y diálogo ya constituye un logro significativo, se crea un espacio propicio para la resolución del conflicto en sí. La insistencia en plasmar todo en un acuerdo puede generar presión innecesaria y obstaculizar el proceso. Por tanto, es esencial no enfocarse excesivamente en la consecución de un acuerdo, sino más bien en el proceso de comunicación y comprensión mutua.
La ausencia de una meta fija de acuerdo también beneficia al mediador, ya que le permite centrarse más en la exploración profunda del conflicto, de los intereses y en el estímulo de la reflexión por parte de las partes involucradas. Al no estar obsesionados con la obtención de un resultado específico, los mediadores pueden dedicar más tiempo y esfuerzo a identificar y abordar las raíces del conflicto, comprender las necesidades subyacentes y fomentar la empatía entre las partes.
En resumen, una mediación exitosa va más allá de la firma de un acuerdo. El éxito se encuentra en la apertura de canales de diálogo, la comprensión mutua y la exploración del conflicto. Al liberar a las partes y a los mediadores de la presión de alcanzar un acuerdo a toda costa, se crea un espacio más propicio para la resolución efectiva de disputas y la restauración de relaciones. Esto lleva a un proceso de mediación más enriquecedor y beneficioso para todas las partes involucradas.
Once que concluye la fase inicial de la mediación, en la que ambas partes se encuentran presentes y expresan las razones que las llevaron a buscar la mediación, es común que se proceda a llevar a cabo reuniones privadas. Estas reuniones adquieren una importancia crucial ya que proporcionan un espacio propicio para profundizar en los intereses subyacentes de cada una de las partes involucradas en el conflicto.
Es fundamental tener presente que esta etapa se enfoca en la exploración de los intereses, y no en la defensa de posiciones rígidas. En otras palabras, no se trata tanto de lo que una parte demanda, sino de por qué lo demanda y si realmente eso es lo que quiere. Este enfoque es esencial para fomentar una resolución efectiva del conflicto y evitar que la mediación se convierta en una mera transmisión de las posturas de ambas partes.
Hasta aquí, lo expuesto es una parte común de la práctica de la mediación. Sin embargo, es importante destacar un fenómeno que a menudo se observa en la segunda reunión privada. En esta segunda reunión, los mediadores tienden a llevar consigo la polarización que han experimentado en la primera reunión. Esto sucede porque la primera parte que ingresa a la reunión privada a menudo presenta todos los aspectos desde su propia perspectiva, lo que puede generar un punto de vista sesgado. Cuando los mediadores inician la segunda reunión privada, ya tienen la polarización del relato, lo que puede obstaculizar el proceso de mediación, haciendo que solo le hagan llegar las peticiones de la otra parte. Cabe mencionar que este fenómeno no es una constante y puede variar en cada caso particular.
Para abordar este desafío, se recomienda implementar un recordatorio visual antes de cada reunión privada. Los mediadores deben recordar que, en ese momento, están "en la oscuridad" con respecto a la información proporcionada por la otra parte. Deben imaginar que están cubiertos por un velo que les impide conocer de antemano lo que la otra parte ha compartido. Por ejemplo, si la Parte A mencionó un acontecimiento relevante durante su reunión privada, los mediadores no deben asumir que ya está al tanto de esta información. En cambio, deben alentar a la Parte B a explorar el tema y permitir que cuente su propia versión, en lugar de que busque justificarse frente a ellos. Este enfoque promueve una exploración más profunda de los intereses y contribuye a un proceso de mediación más efectivo.
En resumen, las reuniones privadas son una parte esencial del proceso de mediación que se centra específicamente en la exploración de intereses. Para evitar la polarización, se recomienda recordar constantemente que están "en la oscuridad" respecto a la información de la otra parte y fomentar un enfoque en la exploración imparcial de los intereses. Esto conduce a una mediación más efectiva y a una mayor probabilidad de lograr una resolución satisfactoria del conflicto.
En la mayoría de los casos de mediación, una de las partes convoca a la otra para iniciar el proceso. En las reuniones privadas que siguen al primer encuentro, es común que se comience con la parte que solicitó la mediación. Sin embargo, esta práctica a menudo conlleva ciertos desafíos que es importante abordar.
Una de las ideas centrales del modelo circular narrativo es “del orden al caos, para encontrar un nuevo orden”, y tiene como fundamento el hecho de que las personas llegan a la Mediación con una historia construida, rígida, y con visiones o escenas cristalizadas. Se trata, entonces, de “desestabilizar” esas historias para, desde allí, “coconstruir” una “historia alternativa” y consensuada (Alejandro Marcelo Nató, María Gabriela Rodríguez Querejazu y ot., 2006).
Cuando la parte A (solicitante del proceso de mediación) es la primera en ingresar a la reunión privada, a menudo ocurre que llega con un relato previamente elaborado y, en ciertos casos, una percepción de sí misma como víctima en la situación. Esto puede resultar en un relato que se desarrolla desde una posición de victimización, lo que a su vez puede contribuir a la polarización del conflicto. Esta dinámica puede perjudicar la efectividad de la reunión privada con la parte B.
Por otro lado, si se da prioridad a la parte requerida para la mediación en la reunión privada, se puede experimentar una situación completamente diferente. La parte B, que no ha instigado el proceso de mediación, generalmente no llega con un relato preconcebido y no se percibe a sí misma como víctima en la misma medida que la parte A. Esto tiene un efecto positivo en la dinámica de la mediación, ya que el relato de la parte B tiende a ser más genuino y menos influenciado por la narrativa de la parte A.
Este enfoque equilibrado, donde se comienza la reunión privada con la parte requerida para la mediación, permite que ambas partes tengan la oportunidad de exponer sus puntos de vista de manera auténtica. Esto a su vez facilita una exploración más profunda de los intereses subyacentes y reduce la tendencia a la polarización. De esta manera, los mediadores pueden desempeñar un papel más eficaz al promover un ambiente en el que ambas partes se sientan escuchadas y comprendidas.
Es importante aclarar que el orden en el que se llevan a cabo las reuniones privadas en la mediación no desempeña en sí un papel fundamental en la forma en que se desarrolla el proceso, ya que cada caso se debe tratar de forma particular y no siguiendo una fórmula.
Una estrategia valiosa en el proceso de mediación, especialmente en sus etapas finales, es la utilización de casos hipotéticos. Esta técnica implica que los mediadores, que a menudo cuentan con experiencia en situaciones similares, presenten a las partes escenarios hipotéticos relacionados con el conflicto en cuestión. Estos casos pueden abordar preguntas como "¿Qué sucedería si no se cumple el régimen de visitas?" o "¿Cuál sería el procedimiento durante las vacaciones?".
Esta estrategia ofrece varios beneficios en el proceso de mediación:
Anticipación de problemas: Los casos hipotéticos permiten a las partes anticipar posibles obstáculos o desafíos que podrían surgir en el futuro. Al explorar estos escenarios, las partes pueden estar mejor preparadas para abordar situaciones complicadas si surgen después de la mediación.
Exploración y reflexión: Durante las reuniones privadas, los mediadores pueden utilizar casos hipotéticos como una herramienta para explorar las preocupaciones y necesidades de cada parte de manera más profunda. Esto fementa la reflexión sobre las posibles consecuencias de sus decisiones y acciones.
Legitimación de acuerdos: En la reunión conjunta, presentar casos hipotéticos puede ayudar a legitimar los acuerdos alcanzados. Las partes pueden verse a sí mismas como coautoras de soluciones concretas para situaciones hipotéticas, lo que refuerza su compromiso con el acuerdo y reduce la posibilidad de futuros desacuerdos.
Enfoque preventivo: Los casos hipotéticos permiten a las partes considerar soluciones preventivas en lugar de reactivas. Esto puede contribuir a un ambiente más orientado a la resolución de conflictos a largo plazo en lugar de soluciones temporales.
Ejemplos de Casos Hipotéticos:
Régimen de visitas: Imaginemos un escenario en el que una de las partes no cumple con el régimen de visitas acordado. ¿Cómo deberían abordarse tales situaciones? ¿Cuál sería el margen de tolerancia? Al discutir estas cuestiones hipotéticas, las partes pueden llegar a acuerdos sobre medidas específicas a tomar en caso de incumplimiento.
Vacaciones: Supongamos que surgen desacuerdos en torno a las vacaciones. ¿Cuál sería el procedimiento para resolver estas diferencias? ¿Cómo se organizarían las vacaciones de los hijos de manera equitativa? Al considerar estas situaciones hipotéticas, las partes pueden diseñar planes concretos para las vacaciones que funcionen para ambas partes.
Coordinación de eventos familiares: Supongamos que el conflicto gira en torno a la coordinación de eventos familiares, como cumpleaños, aniversarios o días festivos.
"Imaginemos que se acerca el cumpleaños de uno de los hijos y ambos padres desean celebrarlo. Sin embargo, surgen desacuerdos sobre cómo planificar y organizar el evento. Uno de ustedes quiere hacer una fiesta en su casa, mientras que el otro prefiere una celebración en un lugar neutral. Además, hay preocupaciones sobre la lista de invitados y quién se encargará de la logística. ¿Cómo manejarían esta situación hipotética? ¿Cuáles serían las soluciones que podrían considerar para garantizar que el niño tenga un cumpleaños especial y ambas partes estén satisfechas?"
Crianza y educación de los hijos:
"Imaginemos que se acerca un nuevo período de educación para los niños. Durante el último período, surgieron tensiones en cuanto a la organización de las tareas escolares. Ante este escenario hipotético, ¿cómo podrían acordar roles y responsabilidades para garantizar que los niños reciban una educación efectiva mientras se mantienen sus necesidades y bienestar? ¿Qué estrategias podrían utilizar para abordar posibles desafíos que surjan durante este período de educación?"
Este caso hipotético puede ayudar a las partes a discutir y acordar roles y responsabilidades específicos para la educación.
Reparto de gastos para actividades extracurriculares:
"Se acerca el inicio de la temporada de actividades extracurriculares para sus hijos, y deben decidir cómo repartir los gastos. Uno de ustedes desea que los niños participen en actividades deportivas, mientras que el otro está interesado en actividades artísticas. Además, surgen preguntas sobre la contribución financiera de cada parte. ¿Cómo podrían abordar esta situación hipotética? ¿Qué acuerdos y soluciones podrían considerar para permitir que sus hijos participen en actividades extracurriculares que les interesen?"
Estos casos hipotéticos pueden ayudar a las partes a explorar soluciones concretas y a practicar la toma de decisiones colaborativa, esta se caracteriza por la búsqueda del mayor punto de satisfacción posible para los intereses de ambos (Caram, María Elena, Eilbaum Diana Teresa, Risolía Matilde, 2014). Les permite así abordar las diferencias en la planificación de eventos familiares y desarrollar acuerdos específicos sobre cómo coordinar futuros eventos de manera más efectiva.
La duración de una sesión de mediación es inherentemente limitada, lo cual puede influir tanto de manera positiva como negativa en el proceso. No es factible dedicar cuatro o cinco horas ininterrumpidas a una sola sesión de mediación, por lo que recae en los mediadores la responsabilidad de gestionar eficazmente el tiempo disponible en beneficio de las partes involucradas y del proceso. Esto se da en el encuadre de la mediación, este último otorga previsibilidad a la tarea y al eliminar la incertidumbre optimiza aquella y previene al mediador de situaciones de caos que se presentan cuando pierde el control del procedimiento. Asimismo, al otorgar previsibilidad cumple con las funciones de contención y de límites, brindando una fuente de seguridad psicológica para la tarea (Patricia Aréchaga y Florencia Brandoni, 1998).
Cuando una reunión, ya sea conjunta o privada, comienza a estancarse y no se logra avanzar, los mediadores pueden utilizar la restricción temporal como un recurso estratégico. En este momento, la limitación de tiempo se convierte en una herramienta valiosa para interrumpir un momento infructífero y avanzar hacia una nueva etapa de la mediación.
Es importante señalar que, aunque pueda darse un diálogo productivo entre las partes, es esencial recalcar el tiempo disponible y realizar un resumen de los temas tratados. Si la conversación fue fructífera, el corte temporal puede ser el punto de partida para llegar a un acuerdo. Sin embargo, si la discusión no produce avances significativos, el tiempo limitado puede utilizarse para plantear un receso (cuarto intermedio) o incluso para concluir la mediación como no mediable en ese momento.
La capacidad de los mediadores para gestionar eficazmente el tiempo es crucial para garantizar que el proceso de mediación sea productivo y se adapte a las necesidades de las partes involucradas. Al hacer un uso estratégico del tiempo y evaluar cuidadosamente el progreso de la mediación, los mediadores pueden maximizar las posibilidades de llegar a una solución satisfactoria dentro de los límites temporales establecidos. Esto contribuye a que la mediación sea un proceso ágil y efectivo para abordar conflictos de manera constructiva.
La tarea del mediador y, en sí, la mediación como método, tienden a generar un espacio tendiente al diálogo y al consenso, haciendo foco en la búsqueda de intereses comunes, el respeto y reconocimiento del otro y la escucha activa.
En conclusión, podemos decir que, a través de la narración de nuestras experiencias en las prácticas de campo y el conocimiento adquirido en materias de mediación, se han identificado estrategias clave para llevar a cabo una mediación exitosa. Entendemos que cada una de ellas proporciona un enfoque efectivo para abordar los desafíos comunes en la mediación y mejorar la calidad del proceso.
De esta manera podemos afirmar que llegamos a la meta de exponer el tema de forma satisfactoria, útil y entretenida para los estudiantes y mediadores, a fin de que puedan reflexionar sobre ellas y utilizarlas de manera productiva a la hora de llevar a cabo una mediación, tanto en el ámbito de familia como en todo aquel donde se plantee.
Mediación comunitaria / Alejandro Marcelo Nató; María Gabriela Rodríguez Querejazu; Liliana María Carbajal - 1ª ed. - Buenos Aires: Universidad, 2006.
Abordajes en mediación familiar. Casuística. Patricia Aréchaga y Florencia Brandoni, Artículo publicado en Derecho de familia, Revista Interdisciplinaria de doctrina y jurisprudencia, nº 12, Abeledo Perrot, 1998.
Mediación, Diseño de una práctica. Caram, María Elena, Eilbaum Diana Teresa, Risolía Matilde, 2014.