La importancia de capacitar en violencias y discriminaciones por motivos de género en la “Universidad Nacional de Cuyo”
Autora: Paula Victoria Ibañez
Año: 2023
Contacto: paulavictoria.ibanez@gmail.com
Quienes deseen realizar una publicación deberán comunicarse a bitacoralegalenaccion@gmail.com
La importancia de capacitar en violencias y discriminaciones por motivos de género en la “Universidad Nacional de Cuyo”
Autora: Paula Victoria Ibañez
Año: 2023
Contacto: paulavictoria.ibanez@gmail.com
En este escrito me explayaré sobre la importancia de capacitar y formar a todas aquellas personas que son parte de la comunidad universitaria en la temática de violencias y discriminaciones por motivos de género y perspectiva de género en la UNCUYO, a partir de mi aprendizaje en la Dirección de Mujeres, Género y Diversidad de la Universidad Nacional de Cuyo, en donde realicé las Prácticas Profesionales en territorio impulsada por la Cátedra de PPSVIII (Prácticas Profesionales Supervisadas Ocho) de la carrera de Abogacía de la Facultad de Derecho.
Primeramente creo conveniente realizar una breve descripción de cómo está compuesta la Dirección de Género, Mujeres y Diversidad de la UNCuyo en cuanto a su estructura orgánica y forma de distribuir sus tareas y objetivos.
La Secretaría de Bienestar Universitario de la Universidad Nacional de Cuyo creó, a partir del año 2022, la Dirección de Género, Mujeres y Diversidades, un área dependiente de ella, que coordina políticas universitarias para la promoción de la equidad entre los géneros y la erradicación de las violencias y discriminaciones por motivos de género, identidad de género y sexualidad en el ámbito de la UNCUYO. Esta Dirección tiene la finalidad de contribuir a una gestión con perspectiva de género articulando diversas instancias de formación y promoción institucional con todas las Unidades Académicas y las áreas de gestión de nuestra universidad.
La Dirección trabaja y distribuye sus funcionamientos en dos coordinaciones: la primera de ellas es la Coordinación de la Consejería en sexualidades, identidades de género y situaciones de violencia patriarcal y; la segunda, es la Coordinación de capacitaciones, formaciones y sensibilizaciones en perspectiva de género.
La Consejería en sexualidades, identidades de género y situaciones de violencia patriarcal ofrece asistencia integral siendo un espacio destinado a la escucha que brinda contención y asesoramiento especializado, acompañando y diseñando el proceso de salida y/o reparación a la situación de violencia abordada, además, facilita el acceso a recursos de distintos tipos, ya sean jurídicos, sanitarios, económicos, culturales, sociales y psicológicos necesarios para aquella persona que solicita el servicio que la Consejería brinda. Este espacio está compuesto por mujeres y disidencias que desempeñan distintas labores día a día. Ella está conformada por un equipo multidisciplinario de psicólogas, sociólogas, trabajadoras sociales, abogadas y estudiantes que acompañan y contienen ante estas situaciones.
La labor de la Consejería es fundamental para abordar situaciones de violencia que han sido producidas o pueden llegar a producirse en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo, son responsables de atender ante una demanda o solicitud de cualquier persona que forme parte de la comunidad universitaria ya sea estudiantes, docentes, no docentes, personal de apoyo, miembros de la gestión, etcétera. La Consejería actúa a través de un protocolo de intervención institucional que se activa ante denuncias por situaciones de violencia, no solamente contra las mujeres, sino también canalizan las situaciones de violencia sufridas a personas del colectivo LGTTBIQ+. Este Protocolo es una herramienta con la que contamos para denunciar situaciones de violencia que se han perpetrado dentro del ámbito de la universidad, no solo geográficamente, sino en el desempeño de cualquier actividad que tenga que ver con ella. Se brinda un espacio de confianza y seguridad para la exposición y abordaje integral por parte de quienes transitan dichas situaciones de violencia. Luego de recibir la denuncia se elabora un informe de recomendaciones enmarcadas en la legislación vigente y, de ser necesario, se recomienda activar el expediente administrativo.
La Coordinación de Capacitaciones, formaciones y sensibilizaciones en perspectiva de género busca promover la formación de la comunidad universitaria, sobre todo en docentes, no docentes y personal de apoyo académico, cumpliendo con lo establecido en diversas leyes y ordenanzas, apuntando al cambio estructural de las instituciones incorporando la igualdad de género como principio rector en el quehacer cotidiano. La Coordinación, con su equipo de abogadas, psicólogas, sociólogas, etc., realizan formaciones y capacitaciones en perspectiva de género en articulación con áreas, dependencias y unidades académicas de esta universidad. Esta coordinación realiza de forma periódica cohortes para llevar a cabo capacitaciones, que actualmente se destina a docentes, personal no docente, miembros de la gestión de las Unidades Académicas y miembros de la gestión de la Universidad.
La intención de esta coordinación es promover, a corto plazo, dichas capacitaciones en cuanto a su contenido y a sus destinatarias/os. Por ejemplo, se están llevando a cabo los primeros proyectos para formar en Ley Micaela al claustro de estudiantes y nuevos cursos que apuntan a salud sexual y reproductiva, masculinidades, entre otras.
Durante el ejercicio de las prácticas, tuve la oportunidad de acompañar al equipo de mujeres que coordinan las capacitaciones de formación y sensibilización al Hospital Universitario, ubicado en calle Paso de Los Andes, en la Ciudad de Mendoza. Dicha capacitación se basó en formar al personal no docente en perspectiva de género, siendo una experiencia enriquecedora y llena de nuevos aprendizajes, salvando dudas y prejuicios que como sociedad histórica y culturalmente se han instaurado y que, actualmente, se siguen repitiendo.
También tuve la oportunidad de asistir a encuentros virtuales y presenciales de feminismos universitarios donde relevamos la situación de nuestra Casa de Estudios en comparación con otras universidades del país. Asistí a un primer encuentro de un proyecto de “Red Interna” donde el objetivo es convocar a un/a representante de cada Unidad Académica que sea la encargada de brindar información y quienes sean la voz de la Dirección de Género, Mujeres y Diversidad de nuestra querida UNCUYO. Participé de la redacción de un proyecto de ordenanza que regularía espacios de lactancia amigables en la UNCuyo, entre otras cosas.
Ahora bien ¿por qué debemos formarnos y capacitarnos en estas temáticas? La capacitación y formación, la escucha activa e intervención ante una situación de violencia de género, el acompañamiento, el abordaje en todas sus variantes, la posibilidad de contribuir a un cambio para que la sociedad sea un poco más justa e igualitaria es fundamental para toda persona que transite por la Universidad. Ella debe ser un espacio amigable, de formación de profesionales comprometidos/as con la igualdad de género, un lugar accesible para las mujeres y disidencias generando criterio y conciencia feminista, y por sobre todo, libre de violencias.
Mi objetivo en este trabajo es fundamentar y argumentar a favor de la formación en violencias y discriminaciones en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo.
Nuestro país asumió la obligación de garantizar el pleno ejercicio de los Derechos Humanos a todas las personas que habiten el suelo argentino mediante la ratificación con jerarquía constitucional de diferentes Tratados, Pactos, Declaraciones y Convenciones, entre ellos, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, -Convención Belem Do Pará- debiendo poner en funcionamiento los mecanismos institucionales pertinentes para educar y dar cumplimiento activo y efectivo a los principios, derechos y garantías consagrados en estos instrumentos.
El espacio universitario, como todo espacio institucional, sienta sus cimientos sobre fuertes estructuras patriarcales que responden a patrones históricos que se perpetúan a lo largo del tiempo. Derribar estos patrones y volverlos igualitarios no es fácil ni rápido, pero los feminismos universitarios llevan a cabo tareas exhaustivas y constantes para identificar esas estructuras o patrones y desnaturalizar las desigualdades.
Si bien en el ámbito académico hace mucho que se realizan trabajos y labores respecto a la violencia de género, la igualdad de género y la discriminación, y, aunque creamos y demos por hecho que estos temas ya no deben ser debatidos porque es una lucha saldada, recién en el año 2014 la Universidad Nacional de Comahue fue quien creó el primer protocolo de actuación para atender situaciones de violencia en la universidad, es decir, menos de 10 años.
La Argentina adecuó su legislación interna con la sanción de la ley 26.485 que brinda protección para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres; la ley 23.592 contra actos discriminatorios; la ley 24.632 que aprueba la convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer; la ley 26.618 de matrimonio igualitario; la ley 26.743 de identidad de género; entre otras. Todas estas legislaciones nacionales han sido tomadas, adaptadas y replicadas en normativa universitaria.
Las universidades nacionales vienen desarrollando distintas acciones para promover una agenda orientada a la transversalización de género, la prevención y atención de las violencias contra las mujeres y niñas. Ellas DEBEN generar políticas integrales de conformidad con la normativa vigente, destinadas a garantizar el cumplimiento de los derechos humanos reconocidos. Todas las áreas y niveles de educación deben formar a las personas en valores compatibles con una vida en sociedad, el respeto hacia el/la otro/a, la no violencia, pero sobre todo, la Universidad Pública, siendo una de las pocas universidades nacionales que existen en Mendoza, en su rol de formadora y educadora, debe orientar su gestión en pos de ciudadanías comprometidas con la construcción de sociedades más igualitarias y libres de violencia.
Por parte de las distintas universidades del país se han creado e institucionalizado programas, redes e instituciones destinadas únicamente al género, la capacitación en género, diversidades, violencias, discriminaciones, entre otras. Una de las redes más importantes que canaliza la comunicación e interacciones con las universidades e instituciones públicas del país es la llamada red “RUGE (Red Universitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias), institucionalizada por el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) como iniciativa que surge de las feministas en las universidades y se explaya acerca de un conjunto de intervenciones concretas frente a las violencias que tienen lugar en las instituciones de educación superior. Esta red de género en las universidades propone que las políticas de género en el mundo universitario formen parte de un gesto que debe ser colectivo y permanentemente dialógico que a partir de la década de 1980 y 1990 se abrió a las universidades. Un estudio reciente efectuado por la red RUGE muestra que, sobre un universo de más de setenta instituciones, más del ochenta por ciento cuenta con un espacio institucional dedicado a la gestión de políticas de género.
Los estudios de las mujeres, en particular y de género en general, tienen más de treinta años en las Instituciones de Educación Superior. Las primeras décadas de investigación feminista se centraron en analizar las condiciones históricas y materiales de opresión a las mujeres priorizando el trabajo doméstico y extradoméstico, el universo de los derechos y la ciudadanía, la participación y representación política, la violencia sexual y la salud reproductiva. Estos primeros estudios sentaron las bases para que las siguientes generaciones de docentes e investigadoras/es aborden nuevas temáticas sobre cuerpos y sexualidades diversificando el interés. Las legislaciones y políticas conquistadas en los últimos años, producto de las luchas del movimiento feminista, pueden comprenderse como expresión de cambios culturales en la forma en que llevamos, luego, las políticas públicas que gestionen estos cambios.
La autonomía universitaria y la gratuidad de la enseñanza han propugnado que las universidades públicas en nuestro país sean no solo espacios centrales de conocimiento y producción de saberes sino también los principales motores de movilidad y ascenso social. Las universidades públicas tienen un rol histórico en los procesos de transformación cultural en Argentina.
En la actualidad, en base a un informe de “Políticas de Género y Capacitación en Ley Micaela” que realicé durante los días de prácticas, de la totalidad de Instituciones Universitarias Públicas de toda la Argentina, el 90% de ellas enmarca dentro de sus objetivos ser instituciones libres de violencia, sobre todo por razones de sexo o género, ya que la universidad tiene que brindar seguridad y ser un espacio de formación de actuales y futuros profesionales comprometidos/as en erradicar estas desigualdades y violencias.
Las máximas autoridades de las Unidades Académicas de cada Casa de Estudios y, en específico, la Universidad Nacional de Cuyo, son responsables de garantizar la implementación de políticas y medidas tendientes a hacer cumplir toda la normativa que actualmente existe en la Universidad de Cuyo, sobre todo, difundir mediante los canales de difusión y comunicación cuando se realizan convocatorias y capacitaciones, son ellos/as los/as que representan a la Universidad frente a la sociedad y quienes tienen el deber de continuar e implementar estas políticas.
Es importante y necesario concientizar y formar a quienes se encargarán (nos encargaremos) de elaborar políticas públicas y ocuparemos cargos fundamentales en áreas como la justicia, la salud, la educación y la seguridad, entre otras. La formación universitaria para que las comunidades y culturas no sigan siendo víctimas del castigo social que ha pesado y actualmente sigue pesando sobre ellas. Orientar a la comunidad académica sobre los tipos de violencia o discriminaciones por motivos de género, contar con denuncias de canales confiables, contar con guías y apoyos cuando se efectúa una denuncia y contar con redes de soporte, son algunas de las cuestiones que no debemos dejar de tener en cuenta cuando hablamos de esto. Las violencias y discriminaciones pueden presentarse de diversas formas, desde diversas personas.
La UNCUYO tuvo, tiene y debe seguir teniendo un marcado compromiso con la lucha por la igualdad de género, contra toda y cualquier forma de violencia, principalmente hacia la mujer o la efectuada por motivos de género u orientación sexual. Como actores parte de la Universidad y futuros/as profesionales debemos reafirmar la necesidad de seguir profundizando el compromiso con la lucha por la igualdad de género.
Actualmente la Dirección de Género, Mujeres y Diversidad lleva a cabo a través de sus coordinaciones un proyecto de reforma del Protocolo de Denuncia por situaciones de violencia.
La normativa con la que actualmente cuenta la Universidad Nacional de Cuyo en las temáticas de género, discriminaciones y violencias de género u orientación sexual y las relacionadas al ámbito son resoluciones y ordenanzas que se han aprobado a lo largo de los años por el Consejo Superior o realizadas por el Rectorado de la Universidad.
“Protocolo de Intervención Institucional ante Denuncias por situaciones de violencia sexistas en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo”
El protocolo fue impulsado por la Coordinación del Área de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, elevándolo al Consejo Superior en el año 2017. Dicho protocolo tiene como objetivo prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y personas lesbianas, gays, travestis, transexuales, transgénero, bisexuales, intersex y queers, en todas sus manifestaciones, en el ámbito de la Universidad.
La Universidad, a través del protocolo, pretende generar ámbitos de confianza para la exposición de situaciones por parte de quienes sufren violencias, discriminaciones y abusos de poder a partir de su condición de sexo/género o sexualidad; promover una escucha atenta y desprejuiciada; garantizar medidas de reparación, no repetición y protección para la persona denunciante y evitar revictimizaciones y dilaciones en los procesos de sumario e investigación.
Cualquier persona que se considere víctima de violencias en los términos de la ley 26.485 en el ámbito universitario podrá formular la denuncia de la situación. El protocolo contiene todos los pasos a seguir una vez receptada la denuncia y luego de ella, con la posibilidad de dictar medidas preventivas cuando el denunciado tenga relación directa de autoridad sobre quien realiza la denuncia, con el mismo acto con el que se disponga el inicio de la investigación administrativa pertinente.
Es importante remarcar que entendemos por violencia contra las mujeres a toda conducta, action u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial así como también su seguridad personal. Esta definición alcanza también a personas LGTTTBIQ+ y quedan comprendidas las violencias perpetradas desde el Estado o por sus agentes (según definición de ley 26.485).
“Capacitación obligatoria - Ley Micaela”
En el año 2019 la Dirección de Políticas Públicas y Planificación solicitaron la emisión de una ordenanza que establezca la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres, para todas las personas que se desempeñen en relación con la Universidad Nacional de Cuyo en todos sus niveles y jerarquías.
Esta ordenanza buscó en su momento la aplicación por parte de la UNCUYO de las disposiciones contenidas en la Ley Nacional Nº 27.499 “Ley Micaela” de capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado.
El Consejo Superior de nuestra Casa de Estudios ordenó a partir de ese año capacitar obligatoriamente en género y violencias contra la mujer e identidades no heteronormativas para todo el personal docente, no docente y funcionarios de la Universidad, sin distinción de la forma ni condición de designación.
“Licencia Extraordinaria por Violencia de Género”
En el año 2019 a través de la Dirección de Políticas Públicas y Planificación y la Consejería de Género elevaron la propuesta de reglamentar una licencia extraordinaria por violencia de género la cual fue establecida mediante Acta Paritaria celebrada entre la comisión negociadora de la paritaria por parte de la UNCUYO y el sindicato del personal de Apoyo Académico.
La propuesta fue aprobada en el año 2019 teniendo en cuenta que la dimensión de género es uno de los factores centrales de las desigualdades sociales que se mantiene históricamente de manera permanente, estas desigualdades se reproducen, a su vez, mediante representaciones sociales patriarcales de allí la necesidad de trabajar, como campo educativo, en modificaciones que difundan los derechos de las mujeres y fortalezcan los mecanismos de asistencia y acompañamiento. El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo resolvió en mayo de 2019 tratar la implementación de la licencia por violencia de género para todo el personal no docente, con la cual, la trabajadora víctima de violencia de género tiene derecho a la reducción de la jornada, la reordenación del tiempo de trabajo o del lugar de prestación de servicio, la justificación de inasistencia o faltas de puntualidad, o al otorgamiento de una licencia remunerada.
La solicitud de licencia puede ser presentada por toda persona mujer o del colectivo LGBTTTIQ+ que sea personal no docente de la uncuyo y que se encuentre en situación de violencia. La licencia es otorgada en todos los casos con goce de haberes. Una vez que se recibe la solicitud la autoridad de aplicación debe informar a la persona solicitante que la licencia es otorgada de manera inmediata y automática en carácter provisorio, debe explicar el procedimiento de acreditación y brindar asesoramiento para el abordaje de la situación pudiendo el caso ser derivado a la Consejería en Sexualidades, Identidad de Género y Situaciones de Violencia Patriarcal.
“Paridad de Género para los cargos electivos de representación política”
En el año 2019 a través de una convocatoria a Asamblea Universitaria se llamó a tratar la incorporación de la paridad de género para los cargos electivos de representación políticas de las Unidades Académicas y del Rectorado y para los cargos de la Junta Electoral General, en particular de todas las secciones electorales.
Esta asamblea ordenó aprobar las modificaciones al Estatuto Universitario en los artículos necesarios para incorporar la paridad de género en él. A partir de esta normativa, al confeccionar las listas de candidatos/as al Consejo Superior; Consejos Directivos; cargos al Rectorado y Vicerrectorado; cargos a Decanato y Vicedecanato de la Universidad Nacional de Cuyo se debe respetar el principio de paridad de género siendo éstas integradas al menos con un 50% por mujeres, las listas deberán conformarse intercalando al menos una candidata mujer por cada candidato varón.
Lograr que se haya incorporado y se transversalice la perspectiva de género en las Universidades de forma genuina implica y requiere transitar el camino de la práctica y de la teoría. La atención de mujeres y niñas en situaciones de violencia por razones de género requiere de profesionales formados/as para dar una respuesta adecuada que contribuya a una reparación efectiva de esas personas afectadas.
Creo fehacientemente que la Universidad Nacional de Cuyo cumple con el deber de formar y asistir a toda la comunidad universitaria en cuestiones de género, perspectiva de género, violencias y discriminaciones de género y las desigualdades que se presentan exclusivamente por cuestiones de feminidad y masculinidad. La Universidad ha asumido y debe seguir llevando a cabo espacios de formación de las nuevas generaciones de profesionales, principalmente aquellos/as que se desempeñen como tomadores/as de decisiones públicas, debe desarrollar y operar en base a los existentes y nuevos servicios para la atención de mujeres en situación de violencia y la reparación de sus derechos vulnerados para promover sociedades más justas e igualitarias.
La perspectiva de género interseccional es fundamental para transformar las culturas institucionales, a fin de brindar condiciones que potencien y promuevan la igualdad de oportunidades, canalizando proyectos y prácticas de enseñanza, investigación, extensión, sustentan las reflexiones que he mencionado anteriormente. Reconstruir los modos en que cada institución produce y recrea políticas sustentadas en la perspectiva de género exige revisitar nuestra cotidianeidad en el espacio universitario y registrar la presencia de cuerpos generizados y sexualizados que interpelan lo instituido. Hacer lugar a estas interpelaciones implica reconocernos como partícipes en esas diversas formas en las que se transmiten las diferencias de género que sostienen prácticas que, de manera compleja, propician aperturas autónomas o reproducen disciplinamientos propios de un orden heteronormativo sexista.
Profundizar el análisis crítico en torno a las disputas en el campo de los derechos de las mujeres y disidencias sexuales en la sociedad y en la universidad permite comprender y explicar cómo operan las desigualdades estructurales de género imbadas en tramas de poder; cómo se naturalizan las tareas de cuidado altamente feminizadas principalmente por el efecto de la división social y sexual del trabajo; y cómo la no problematización de prácticas discriminatorias genera exclusiones sociales.
Estoy convencida de que la formación que se ha llevado a cabo a lo largo de estos años y se sigue llevando a cabo nos ha permitido, a todos/as quienes somos parte de la comunidad universitaria, identificar algún tipo de discriminación o violencia ejercida hacia las mujeres, lamentablemente mucho más seguido de lo que uno/a podría imaginar que sucede en un lugar donde personas formadas educan y forman a otras, pero son las ideas, convicciones y aprendizaje lo que nos ayuda a poder tratar con ellas y eliminarlas o erradicarlas.
Hablar de educación superior pública en la Argentina es también hablar de democratización del conocimiento y, por ende, de ampliación de derechos. Mismas oportunidades, mismos derechos, igualdad, no violencia, no discriminación, el feminismo es uno de los mayores motores de cambio, la Universidad también.
No estamos aceptando las cosas que no podemos cambiar, estamos cambiando las cosas que no podemos aceptar.
Quiero agradecer en específico a todas las mujeres y disidencias que forman parte de la Dirección de Género, Mujeres y Diversidad por brindarme la oportunidad de ser parte de un espacio de formación tan importante como este. De guiarme mientras realicé trabajos y acompañamientos, de considerarme una integrante más desde el primer día.
Y agradecer en general a la Universidad Nacional de Cuyo por ser mi segundo hogar, por brindarme las puertas de la educación pública de calidad y por comprometernos con el futuro de nuestro país y nuestro mundo. Por haberme formado y acompañado en este camino como estudiante que culmina cuando finalice de rendir las materias pero que comienza uno nuevo como futura egresada, porque ser de la UNCUYO es para siempre.